El diputado panista Alfredo Chávez denunció que la reciente reforma electoral impulsada por la mayoría oficialista en el Congreso de la Unión y coordinada por Ricardo Monreal constituye un “Frankenstein constitucional” cuyo verdadero propósito es blindar a gobernadores y funcionarios de Morena vinculados con el crimen organizado.
Chávez lamentó que la actual legislatura acumule ya 90 modificaciones a la Constitución, realizadas —dijo— con una “mayoría ficticia” y sin un análisis profundo. Señaló que el discurso oficial sobre la anulación de comicios por presunta intervención extranjera es un distractor para evadir el tema central: la relación de actores políticos con el narcotráfico.
El legislador recordó que Acción Nacional propuso retirar el registro a cualquier candidato o partido con nexos comprobados judicialmente con la delincuencia, iniciativa que no prosperó. En su intervención, mencionó casos en Sinaloa como los de Rubén Rocha Moya, Enrique Inzunza y el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez, además de detenciones de mandos policiales.
Chávez advirtió que las complicidades están siendo expuestas por medios internacionales y redes sociales, anticipando que la lista de implicados crecerá. Calificó la reforma como un “dulce envenenado” que, bajo la bandera del nacionalismo, otorga facultades extraordinarias al Tribunal Electoral.
Finalmente, sostuvo que el objetivo real de la reforma es silenciar la opinión pública y proteger a los llamados “narcopolíticos”, en lugar de plantear una reestructuración seria que combata la infiltración del dinero ilícito en las elecciones.








