Uso de pozos profundos en acuíferos sobreexplotados para cultivos de alto consumo de agua

Sobrevolar el desierto chihuahuense, entre los municipios de Chihuahua y Ahumada, ofrece un panorama de altos contrastes: grandes superficies con poca o escasa vegetación, dunas de arenas blancas y amplios “oasis” donde pareciera que el agua no falta, ahí donde la producción de algodón, maíz forrajero, alfalfa y nogal le dan al estado los primeros lugares en producción, pero de manera absurda acaban con el recurso hídrico.

Hoy se debate reformar la Ley General de Aguas Nacionales, en un intento de regularizar y garantizar el derecho al agua, pero la historia reciente señala que la autoridad ignora, oculta y hasta es complice del uso indiscriminado de concesiones para la perforación y extracción de agua del que son responsables pequeños y grandes productores agrícolas.

En un análisis superficial realizado con  las herramientas que ofrece el programa Google Earth, se puede observar la transformación de al menos 178 mil 876 hectáreas de desierto en tierras de cultivo, con la mejor tecnología de riego a través de “pivotes” que cubren cultivos principalmente de algodón, alfalfa y maíz forrajero, cultivos de alto consumo de agua.

En las comunidades identificadas como rancho El Barreal, Número Uno, La Fortuna, El Agate, Providencia, El Mezquite, entre otras, se puede observar el progreso que ha traído el uso de estas técnicas de siembra y riego, pero que desafortunadamente no existen registros de autorizaciones de cambio de uso de suelo o al menos para la perforación de pozos en una zona veda.

Se secan los acuíferos

De los 61 acuíferos que corresponden al estado de Chihuahua, más de la mitad se encuentra en condiciones de sobreexplotación, 23 de ellos colapsados por la extracción que, en promedio total, es del 84 por ciento más de lo que logran recargar anualmente.

Los datos más actuales de la Comisión Nacional del Agua, establecen que los mantos freáticos tienen en conjunto una recarga media al año de tres mil 899 hectómetros cúbicos, pero se les extraen seis mil 556 hectómetros cúbicos (hm3), un déficit anual de tres mil 312 hm3. 

El estado enfrenta un déficit de aguas superficiales grave por sus condiciones climáticas, lo que ha llevado a agudizar la sobreexplotación de las aguas subterráneas.

En la superficie analizada en los municipios de Chihuahua y Ahumada, se encuentran los acuíferos Conejos-Médanos, Samalayuca, Flores Magón-Villa Ahumada y El Sauz-Encinillas, todos ellos con una sobreexplotación alarmante.

Otro de los que muestra mayor desbalance es el manto de la Laguna de Tarabillas, en la parte central de la entidad, entre Ahumada y la capital, muestra un déficit de 287 hm3, dado que son extraidos 323.5 hm3 y tiene una recarga estimada de apenas 36.4 hm3.

Los datos de 2020 y 2021 de la Conagua, expuestos en el análisis, muestran una gran disparidad entre el volumen concesionado, la extracción efectiva, la recarga anual estimada y la cantidad de hectáreas agrícolas de cada región, lo que resulta en balances deficitarios de los acuíferos, principalmente en 23 de estos, que abarcan las grandes regiones productivas de Chihuahua.

Permisos ilegales para perforación de pozos 

 En Chihuahua, los barzonistas acusan a los menonitas de retener el agua para sus comunidades, afectando a productores agrarios, y de recurrir a permisos falsos para perforar pozos en zonas protegidas por el decreto que, en marzo del 2014, expidió el gobierno federal para prohibir más perforaciones en 43 de los 61 acuíferos de Chihuahua.

 La Comisión Nacional del Agua emprendió, desde el año 2015, acciones de clausura de pozos ilegales, aunque en ocasiones sus inspectores han sido amenazados, retenidos y detenidos por los afectados. La Secretaría de Agricultura del estado estima que en Chihuahua hay aproximadamente 500 pozos perforados clandestinamente, en zonas que eran de pastoreo y hoy son campos de maíz para la producción de etanol. 

El 5 de abril de 2013 el entonces presidente Enrique Peña Nieto firmó ocho decretos para suspender el libre alumbramiento de las aguas nacionales en 333 acuíferos, poco más de la mitad de los que hay en el país. Es decir, a partir de esa fecha, quedaba prohibido hacer pozos para extraer agua en las zonas donde aún era posible hacerlo sin necesidad de contar con una concesión federal previa.

Esos decretos señalaban que aquellas personas que, antes del 5 de abril de 2013, contaran con pozos construidos en estas zonas tenían 60 días para registrar la obra. A quienes realizaran ese trámite se les entregaría una constancia de registro de libre alumbramiento, documento que se conoce como Folio 8.

Los decretos también señalaban que la Conagua no podía entregar nuevos títulos de concesión para aprovechamiento de agua en esas zonas hasta que se contara con un “instrumento jurídico”, un reglamento, que permitiera administrar y hacer uso sustentable del agua. 

Hasta diciembre de 2019, siete años después de los decretos, aún no existía ese reglamento, por lo que, en teoría no podían entregarse nuevos títulos para esas zonas. Sin embargo, se entregaron. 

En el estado de Chihuahua operan actualmente más de 3 mil 500 extracciones irregulares de agua, advirtió el director local de la Comisión Nacional del Agua, Román Alcántar Alvídrez, quien señaló que la problemática ha agravado debido a vacíos legales y a la existencia de un mercado negro donde el metro cúbico llega a venderse hasta en 20 pesos, según información publicada en El Diario de Chihuahua el 19 de noviembre del 2025.

En dicha publicación, el funcionario aseguró que la iniciativa de reforma a la Ley de Aguas Nacionales, actualmente en análisis en el Congreso de la Unión, busca frenar estas prácticas ilícitas y ordenar el sistema de concesiones, sin afectar los derechos adquiridos de los productores, además que la reforma propone suprimir la figura de transmisión de volúmenes, la cual, señaló, ha sido utilizada para regularizar pozos ilegales mediante mecanismos notariales y gestiones administrativas, lo que ha facilitado la operación de intermediarios y tramitadores. 

Por su parte, el presidente del Consejo Nacional Agropecuario, Jorge Esteve Recolons, advirtió que la agricultura de Chihuahua dependen en gran medida de pozos para la extracción de agua que no cuentan con la autorización correspondiente, y por lo tanto se encuentran en condición irregular.

Durante su participación en el Foro Global Agroalimentario 2025 desarrollado en el Centro de Convenciones, Esteve señaló que Chihuahua depende en exceso del cambio climático y de las exportación de pozos, lo que esta generando presión sobre los mantos acuíferos, por lo que existe la necesidad y el reto de regularizar esos permisos. 

Algodón, nuez y alfalfa, cultivos de alto consumo de agua se obtienen del desierto 

 Chihuahua ocupa el primer lugar nacional de producción y valor económico en el cultivo de alfalfa verde, algodón hueso, avena forrajera, avena grano, cebolla, chile verde, manzana, nuez, pistache y trigo forrajero, de acuerdo con los registros de la Secretaría de Desarrollo Rural.

En alfalfa verde, la producción anual es de 7 millones, 653 mil 744 toneladas, lo que representa el 22.7 por ciento (%) del volumen nacional y el 20.1 % de participación en el valor económico nacional, según el reporte de logros estatales en 2018

En algodón hueso la producción anual es de 708 mil 332 toneladas, con el 70.2 % de la producción nacional y el 73.7 % del valor económico de todo el país; mientras que en avena forrajera las toneladas llegaron a 2 millones 283 mil 072, el equivalente al 23.6 % del total nacional, con el 22.6 % del valor económico.

La nuez también coloca a Chihuahua incluso en planos internacionales, con sus 92 mil 939 toneladas anuales que se llevan el 63.1 % de la producción nacional.

Tres de los productos que se siembran y cosechan en el desierto, a pesar de que estos consumen alcas cantidades de agua. 

 De acuerdo a información de la Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), una hectárea de nogal, cultivo de donde se procesa la nuez pecanera, requiere de un estimado de 19 mil metros cúbicos anuales; cantidad que se logra durante doce riegos al año, para poder obtener un producto de calidad.

El estado de Chihuahua es la entidad con más plantación de nogal en México, y por ende, la que mayor nuez produce a nivel nacional; pose un total de 89 mil 188 hectáreas de nogal, según información del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP). 

Por su parte el algodón, también conocido como “oro blanco”, es un cultivo esencial a nivel mundial, base de la industria textil. Sin embargo, su cultivo presenta considerables problemas debido a su alto consumo de agua y su impacto ambiental. Ante la creciente preocupación por la escasez de agua, es fundamental comprender la dinámica del cultivo del algodón y buscar alternativas sostenibles. 

El algodón es un cultivo que requiere un uso intensivo de agua, ya que requiere aproximadamente entre 7.000 y 10.000 litros de agua para producir tan solo un kilogramo de algodón, lo que equivale al material para una camiseta y unos pantalones de mezclilla. Esta demanda ejerce una enorme presión sobre los recursos hídricos, especialmente en regiones áridas y semiáridas donde se cultiva, como es el caso de Chihuahua.

Gobernanza para solucionar los conflictos del agua

Para el experto en el tema, Kamel Athie Flores, el crecimiento demográfico, agrícola, industrial, urbano, ha ocasionado una extracción excesiva e ilegal del agua subterránea, se ha vuelto algo permanente, y ha sido causa de diversos conflictos, sobre todo en el norte del país; ello se debe en contraparte, a la escasa capacidad de supervisión, vigilancia y sanción de las autoridades federales. Las denuncias y voces contra los actos ilegales y excesos sólo surgen de grupos afectados y de ambientalistas. 

“Hoy que el agua se limita, raciona, escasea, todos acusan, sin embargo nadie acepta usar el agua de manera irracional o que la extrae de manera ilegal” puntualiza Athie Flores

En las regiones de México donde se encuentran los más de cien acuíferos sobreexplotados, todos exigen que se clausuren pozos, pero nadie se muestra dispuesto a usar el agua de manera sustentable o extraer únicamente la que le corresponde. Menos aún aceptan que se cierren sus pozos, aunque no tengan permiso. 

Kamel Athie puntualiza que ha quedado de manifiesto que la escasez de agua ha sido causas de conflictos, de disputas, los cuales tenderán a agudizarse si no se toman las medidas de preservación, administración y regulación que implica el cuidado del agua. 

“Las soluciones a este tipo de problemas demandan la participación consciente y coordinada de los entes del gobierno, pero también de los grandes usuarios del agua, de la sociedad organizada y de los expertos y académicos, cuyos intereses deben de armonizarse en el ambiente que permite la tendencia global sobre gobernanza del agua”, finalizó.