El avance del gusano barrenador del ganado en el norte de México mantiene en alerta a especialistas veterinarios, quienes advirtieron que la plaga podría alcanzar territorio de Texas en cuestión de días, impulsada por las altas temperaturas, los fuertes vientos y la movilidad natural de la mosca transmisora.

De acuerdo con expertos del gremio veterinario, actualmente el parásito se reproduce a aproximadamente 112 kilómetros de la frontera con Estados Unidos, con casos confirmados en Sabinas Hidalgo, Nuevo León, y San Juan de Sabinas, Coahuila, considerados los contagios más al norte registrados hasta ahora.

Los especialistas Alberto Banuet y Santiago Reza coincidieron en que el riesgo de expansión hacia Texas es elevado, especialmente ante la capacidad de la mosca del gusano barrenador de desplazarse hasta 300 kilómetros en menos de dos semanas.

“La peor pesadilla para la industria está por entrar, si no es que ya está en Texas”, señaló Banuet, veterinario experto en bovinos y fundador de la iniciativa México Sin Barrenador, al advertir que incluso animales silvestres podrían haber transportado ya la plaga sin ser detectados.

Los expertos explicaron que la llegada del verano y la alta concentración de ganado bovino en Texas podrían acelerar la propagación del parásito, considerado una amenaza sanitaria y económica para la industria pecuaria de América del Norte.

En este contexto, Santiago Reza, secretario general del Sindicato Nacional de Médicos Veterinarios, consideró insuficiente la actual estrategia basada en la liberación de insectos estériles, debido a la limitada capacidad de producción existente.

La técnica consiste en liberar machos esterilizados para impedir la reproducción de las hembras silvestres, sin embargo, especialistas señalaron que la efectividad sigue siendo reducida mientras no entren en operación nuevas plantas de producción en Chiapas y Texas, previstas para 2026 y 2027, respectivamente.

Actualmente, la única planta operativa se encuentra en Panamá y produce alrededor de 100 millones de moscas estériles por semana, cifra muy por debajo de las 500 millones semanales que especialistas consideran necesarias para contener adecuadamente la plaga en el continente.

Además, Reza advirtió que la propia evolución del insecto representa un desafío adicional, ya que las hembras han desarrollado mecanismos para identificar y evitar aparearse con machos estériles, reduciendo aún más la efectividad de la estrategia.