El acuerdo contempla una disminución en el suministro del río Colorado durante 2027 y 2028, mientras México enfrenta compromisos pendientes de entrega de agua del río Bravo a Estados Unidos.
México recibirá menos agua de Estados Unidos durante 2027 y 2028, luego de que ambos gobiernos acordaran una reducción de aproximadamente 16.7 por ciento en las entregas del río Colorado, debido a la prolongada sequía que afecta a la región fronteriza.
La medida fue establecida mediante el Acta 334 de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), firmada el 2 de septiembre de 2026, que contempla disminuir en alrededor de 308 millones de metros cúbicos anuales el volumen destinado a territorio mexicano.
De acuerdo con el Tratado Internacional de Aguas de 1944, Estados Unidos tiene asignada la entrega de mil 850 millones de metros cúbicos de agua cada año a México, principalmente a través del río Colorado, recurso fundamental para Baja California.
Sin embargo, ante la escasez hídrica, el volumen previsto para los próximos dos años se reducirá a aproximadamente mil 542 millones de metros cúbicos anuales.
Por su parte, México tiene el compromiso de aportar a Estados Unidos un promedio de 431.7 millones de metros cúbicos de agua al año, contabilizados en periodos de cinco años, mediante los afluentes mexicanos del río Bravo.
La situación ha generado preocupación entre productores agrícolas estadounidenses, particularmente en Texas, donde representantes de la industria de frutas y verduras han solicitado que México atienda los volúmenes pendientes de entrega.
La Asociación Internacional de Productos Frescos de Texas (TIPA, por sus siglas en inglés) ha señalado que existen adeudos acumulados de agua que deben resolverse, debido a las afectaciones que la falta del recurso provoca en las actividades agrícolas.
En este contexto, el cumplimiento de las obligaciones mexicanas podría involucrar recursos almacenados en presas de estados como Chihuahua, aunque cualquier extracción dependerá de las decisiones de las autoridades y de la disponibilidad de agua.
La situación representa un desafío para Chihuahua, donde los niveles de almacenamiento y las necesidades del sector agrícola son factores importantes para determinar la disponibilidad del recurso.
El acuerdo binacional también establece que, si las condiciones de sequía empeoran, México y Estados Unidos podrán analizar reducciones adicionales para 2028.
De esta manera, ambos países enfrentan un escenario de presión sobre sus recursos hídricos, mientras buscan mantener los compromisos internacionales y atender las necesidades de consumo humano y producción agrícola en ambos lados de la frontera.








